La
tradición del Día de Muertos data de hace tres mil
años
Antiguamente
las calaveras eran reales y consideradas trofeos

La
tradición del Día de Muertos en México es
tan antigua como las culturas mesoamericanas, en donde las ceremonias
más que populares eran religiosas, pero al llegar los españoles
a América se transformó e incluso se cambió
la fecha para hacerla diferente.
Según
estudios diversos, la festividad data de hace tres mil años,
cuando las culturas azteca, maya, purépecha, náhuatl
y totonaca, originarias del centro del territorio mexicano, celebraban
durante todo el noveno mes del calendario azteca a los muertos.
Sin
embargo, fueron los españoles quienes, espantados por esa
macabra festividad, decidieron cambiarla para el mes de noviembre.
De
acuerdo con las tradiciones, se cree que las almas de los niños
muertos vienen de visita el 1 de noviembre, el Día de Todos
los Santos, y las almas de los adultos el 2.
Actualmente
la celebración del Día de Muertos permanece viva
entre toda la sociedad mexicana; convertida en una fiesta popular,
las costumbres originarias continúan en diversas culturas,
mientras en las ciudades se combinan con el festejo estadounidense
del Halloween.
Las
tradicionales calaveritas de dulce que se venden en los mercados
de México tienen su origen y razón de ser en las
culturas prehispánicas, quienes conservaban los cráneos
como trofeos y para mostrarlos en los rituales que simbolizaban
la muerte y el renacimiento.
La
tradición de festejar a los muertos ha cruzado fronteras;
en 2003 la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró
a la festividad indígena del Día de Muertos como
Obra Maestra del Patrimonio Cultural de la Humanidad debido a
su riqueza cultural.
De
esa manera el Día de Muertos fue declarado como una Obra
Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, pues
se consideró que representa uno de los ejemplos más
relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo.
Asimismo
como una de las expresiones culturales más antiguas y de
mayor plenitud de los grupos indígenas que habitan en el
país.
La
proclamación de la Unesco, además de premiar y reconocer
la importancia de esta fecha, busca salvaguardarla como una tradición
que debe revitalizarse y permanecer dentro del inventario mundial
de ese patrimonio.
Datan
de hace... dos... patrimonio
Las
tradiciones que se integran a ese inventario deben ser proveidas
de medidas legales y administrativas para su protección
y promover la participación de los artistas y creadores
locales para la identificación y revitalización
de ese legado intangible.
La
riqueza cultural de esas celebraciones no se ha limitado a las
expresiones populares, sino que ha abarcado la música,
la pintura y la literatura, pues hay creaciones artísticas
que músicos, pintores y poetas mexicanos han generado en
los últimos siglos.
Ejemplo
de ello es "La Catrina", de José Guadalupe Posada,
inmortalizada y dada a conocer mundialmente por el muralista Diego
Rivera, quien la coloca como personaje central de su fresco "Sueño
de una tarde dominical en la Alameda", actualmente exhibido
en el Museo Mural Diego Rivera.
Esa
festividad también se ha convertido en una fuente de ingresos
para los artesanos mexicanos, como los dulceros de Toluca o los
de Mixquic, en donde instalan año con año las Ferias
del Alfeñique, que en los portales de la capital mexiquense
dedican la segunda quincena de octubre para las ventas.
Además
de las calaveras existen diversos utensilios y accesorios que
dan vida a esta tradicional fiesta como el papel picado, que es
elaborado por artesanos que a base de cincel y martillo hacen
dibujos calados en papel de china de colores para adornar los
altares y ofrendas.
Referente
a las ofrendas y los altares colocados el Día de Muertos,
según la tradición original debe ser un arreglo
de siete pisos que parte casi desde el suelo hasta poco menos
de dos metros.
Ahí
se colocan incensarios con carbón y copal encendido, para
que tanto su aroma como las veladoras de cera guíen a las
ánimas que vienen año con año desde el purgatorio.
Se
colocan platillos con alimentos tradicionales, jarros de barro
con agua y con pulque, así como frutas y flores de cempasúchil,
las cuales se cree también atraen y guían las almas
de los muertos.
Otro
de los alimentos que no debe faltar en los altares y en las mesas
mexicanas durante esta temporada es el tradicional pan de muerto,
que es dulce y horneado en diferentes figuras, desde simples formas
redondas hasta cráneos o con forma de hueso.
En
la actualidad se recuerda a los muertos con las calaveras de azúcar
a los que se les inscribe una leyenda con su nombre y en algunos
casos, cuando se trata de familias citadinas, se ponen los nombres
de personas vivas a manera de broma.
En
México existen varias regiones en las que se celebra con
mayor devoción el Día de Muertos como es el caso
de Janitzio la isla del Lago de Pátzcuaro, en Michoacán;
en la zona de la Huasteca en los los estados de San Luis Potosí,
Veracruz y Tamaulipas; así como en Guerrero, Hidalgo, Oaxaca
y el estado de México.
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